Por más que las letras de un WARNING bordado en mayúsculas sobre el plástico lo advertían al inicio del desfile, difícilmente podríamos haber encontrado en aquella mansión renacentista de París un par de retinas indiferentes ante la belleza explícita de su colección FW15/16. Walter Van Beirendonck sigue haciendo de las suyas, y de qué manera. El diseñador belga trata de reflejar en sus prendas el mundo que le rodea. En este rompecabezas textil -de coherencia poco explícita pero de genialidad más que evidente- encontramos flúor y pastel, plástico y lana, túnicas ultra largas y hasta joyería hecha con impresoras en 3D. Motivos más que suficientes para que su nombre (tan difícil de pronunciar como los de sus otros cinco compañeros de Amberes) haya quedado grabado para siempre en nuestra memoria.

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