Parece ser que la reivindicación que vive el disco de vinilo desde hace una década está tomando cada vez más vías, y una ineludible es la que se refiere a las mismas dimensiones de aquellas carpetas, excusa ideal para plasmar de forma gráfica el sonido de lo que encerraban los surcos a través de cuadros, diseños o troquelados como los realizados en los diseños de Peter Saville para New Order o el inolvidable edificio tras el que convivían las canciones que dan vida al “Physical Graffiti” de Led Zeppelin.

Fue durante los años 70 cuando la industria musical cayó en la necesidad de sumar inversiones, impensables hoy en día, para cuidar la imagen de los LPs que publicaban. Precisamente, sobre este tema el periodista Xavier Valiño acaba de publicar Las 50 portadas esenciales del rock, un ensayo excelso al que ahora le da continuación esta obra definitiva sobre la ilustración en el mundo del pop, cuyo título responde al de Vinilos. Las mejores portadas de discos de la historia.

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“Lodger”, de David Bowie

Escrito por Richard Gouard, Cristophe Geudin y Gregory Bricout, entre sus páginas podemos encontrarnos con todo un festín de información, anécdotas y entrevistas a figuras vitales en la historia del diseño gráfico musical como Mick Rock, Roger Dean, Rodney Matthews, el colectivo Hipgnosis o Huart & Cholley. Todo con el fin de llegar hasta el último significado y el proceso de 242 portadas que han marcado el devenir de las tendencias de este arte. De la influencia vital de Andy Warhol y su concepción del pop, tan influyente desde los sesenta a la new wave, a las diferentes mutaciones del rostro de David Bowie, el recorrido propuesto está engalanado por una edición de lujo para la que no se ha escatimado en proporcionar de impacto visual a un proyecto de estas características: de la estética punk del primer LP de los Sex Pistols a los cuadros de expresionismo abstracto con los que Mati Klarwein proveyó de semántica a la gran revolución de la música negra de principios de los 70: de Miles Davis a The Last Poets.

De las diferentes ramas surgidas, en las cubiertas de Black Sabbath y Deep Purple a otras menos reconocibles, como las de Sammy Hagar, este profundo trabajo de espeleología no sólo nos muestra renovadas perspectivas de la historia ya conocida, sino que nos nutre de platos inesperados pero totalmente consecuentes con su propósito final: recordarnos la rica historia de este arte, que fue mucho más que una simple derivación menor de lo que entendemos como diseño gráfico.

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Vinilos. Las mejores portadas de discos de la historia (Lunwerg) ya está a la venta.

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