Desde sus humildes orígenes como mero equipamiento deportivo, hasta llegar a conquistar la cima del streetwear. Te contamos el inicio del cuento, la historia de cómo una zapatilla de deporte se convirtió en un icono atemporal. Érase una vez el mito adidas Superstar. Fue en el año 1969 cuando la Superstar llegó a las canchas. En 1970 ya se la reconocía como la zapatilla deportiva por excelencia, y la mayoría de jugadores de la liga americana de baloncesto cayeron rendidos ante su ligereza y comodidad. Sin embargo, fue una década después cuando la Superstar dio el salto a las calles. En los 80 llegó su época dorada, estableciéndose como un nexo de unión entre la cultura hip-hop y el streetstyle más puntero de la época. La Superstar, de origen europeo, se convirtió en emblema de la estética B-boy, aportando el toque exótico y original que no podían ofrecer otras zapatillas made in USA.

Así, la Superstar fue extendiéndose por toda la costa Este de los Estados Unidos. Cuando los míticos Run-DMC empezaron a llevar cadenas de oro, abrigos de cuero y las Superstar sin cordones, forjaron sin saberlo el dress code más auténtico relacionado con el rap, aquel que enseguida comenzaría a imitarse en las calles de todo el mundo. Lo mismo ocurrió al otro lado del país, en California, donde la Superstar estuvo en pies de dj’s, skaters y artistas.

Tampoco tuvo que pasar mucho tiempo para que esta icónica zapatilla cruzase océanos hasta llegar a Tokio (convirtiéndose en seña de identidad de la cultura otaku) o a Londres, donde fueron pocas las noches en las que no se viese una Superstar entre los clubes de jazz más alternativos o las discotecas más cool de la capital inglesa.

¿Y en España? La Superstar también llegó a convertirse en un must de estilo, un fenómeno de masas y un icono generacional. Hasta tal punto que resulta complicado encontrar a alguien que pase la treintena y no tenga algún recuerdo asociado a estas zapatillas. Este año, su silueta atemporal y la pureza de sus líneas volverán a conquistar nuestros corazones. Volveremos a verlas por cada esquina, e indudablemente volveremos a caer en la tentación de hacernos con un par.

Después de más de cuatro décadas, la Superstar continua fiel a sus orígenes, habiendo trascendido el paso de los años, las modas y las tendencias. No hace falta decir que el cuento no acaba aquí. A la Superstar aún le queda una larga vida de éxitos por delante. Miles de historias en las que la sneaker continuará siendo absoluta protagonista. Y no hará falta esperar mucho para conocer la próxima: cuatro estrellas del mundo de la moda, la música y el deporte (David Beckham, Rita Ora, Pharrel Williams y Damiam Lillard) nos contarán que es en realidad ser una Superstar (porque no es lo que crees que es). Ser una Superstar no es que hablen de ti, no es que tu nombre aparezca en una camiseta, una bandera o un tatuaje, ni se trata de llenar estadios o agotar entradas. Tampoco tiene que ver con el número de visitas, de likes o de comentarios. Superstar recupera su significado original. ¡Por otras cuatro décadas de éxitos!

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