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“¿Por qué tengo que comprarme un abrigo nuevo cada temporada? Si en mi armario tengo una bomber y una perfecto y no quiero ponerme ninguno de los dos, le quito las mangas a uno y se las pongo a otro”. (GÓMEZ)

De pequeño sabía distinguir los diseños de Yves Saint Laurent o Thierry Mugler en las revistas de moda, ama la década de la libertad de los ‘70 por encima de todas las cosas y piensa que la Moda puede transformar el mundo. Hablamos de Rubén Gómez, el diseñador que se encuentra detrás de la firma española GÓMEZ. Hemos tenido la oportunidad de charlar con él, acompañado de Chus, el otro pilar de la firma desde 2005, sobre De bruit et de fureur” y “SITE”, sus dos últimos y más ambiciosos proyectos, y sobre el fenómeno del upcycling, el actual sistema fast fashion y el asombroso universo de la Moda en mayúsculas. Retratos de Mara Alonso.

Hábladnos sobre “De bruit et de fureur”, el último proyecto de GÓMEZ…
Este concepto surge porque tuvimos una idea para una colección. En realidad era un nuevo manifiesto en el que tuviera cabida todo aquello que nos planteábamos cada día. Que la moda sea divertida y las cosas cambien tan rápido tiene su rollo, pero es poco sostenible. Las tendencias deberían ser menos superficiales, ser más estables, que se implante una nueva forma de consumir… ¿Por qué tengo que comprarme un abrigo nuevo cada temporada? Si en mi armario tengo una bomber y una perfecto y no quiero ponerme ninguno de los dos, le quito las mangas a uno y se las pongo a otro. Así empezó la colección. En el fondo era esa idea de futuro que salía en algunas películas como Blade Runner, cuando la gente andaba por las calles asiáticas vestidos como nosotros vamos vestidos ahora. Es una mezcla de prendas de segunda mano, con un abrigo de tu padre, con un chándal… Hace años era impensable que un chándal subiera a la pasarela y ya hace años que muchos diseñadores se decantan por ellos. Es el día a día, lo que pasa en las calles. Igual que pasa con el género, que ya hay prendas que son sin género directamente. Si lleváramos cosas de nuestro armario a una costurera, saldría algo más guay.

Colección “De bruit et de fureur” sin temporada, de GÓMEZ.  Director creativo: Rubén Gómez. Director de arte: Jesús Ming. Diseñador: GÓMEZ. Director de moda: Rubén Gómez. Fotos: María Caparrós / Stephen Lyne. Modelos: Jesús Pérez y Kos Last White

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En él habéis utilizado el proceso de upcycling, es decir, habéis transformado residuos en objetos de valor. ¿Cómo lo habéis hecho? ¿De qué manera se os ocurrió esta idea?
Sí, eran prendas desechadas y encontramos un lote de toallas de cervecería con una fuerza increíble para contar algo. A todo le hemos dado una estética muy de escuela y de academia. Los chicos son como alumnos de esta nueva escuela.

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Con este proyecto, huis de la producción textil por temporadas, de ese fenómeno conocido como fast fashion… (que conlleva una producción en serie y un bajo coste de las prendas para dar lugar a colecciones pasajeras que sólo duran una temporada). ¿Qué buscáis conseguir con vuestras colecciones?
Aunque esta colección parezca abstracta, creo que es un resumen de la realidad. La realidad no es que Hedi Slimane suba el grunge, el punk o los años ‘70 a las pasarelas y te cobre por un pantalón vaquero 350 euros, lo que mola es la gente en la que él se inspira. Lo guay no es que la gente quiera comprarse esa prenda tan cara, si no que vaya a una tienda de segunda mano y se la pille.

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Frente a la cultura vigente relativa al consumismo en la que los verbos usar y tirar van de la mano, ¿cuál puede ser la fórmula para un desarrollo más sostenible?
Replantearnos todo, incluso qué es estar guapo o estar feo. La gente se escandalizó cuando las hijas de Zapatero fueron vestidas como góticas a ver al presidente de EEUU. Eso es belleza y libertad. Deberíamos ver en él a un padre guay que deja a sus hijas vestir cómo son. Lo primero que tiene que ocurrir es que cambiemos de mentalidad. La gente tiene que ser cómo es, no tenemos que uniformarnos, no todos tenemos que hacer cola en las grandes marcas para adquirir fast fashion. Hay que comprar cosas que duren, cosas hechas con cariño, cosas hechas por la sensibilidad especial de alguien que te cuenta algo… Hay que pensar, no dejarnos llevar por una corriente que nos dice que hay que tener cincuenta camisas al año.

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Imágenes de catálogo de la colección “De bruit et de fureur” sin temporada, de GÓMEZ. Director creativo: Rubén Gómez. Director de arte: Jesús Ming. Diseñador: GÓMEZ. Director de moda: Rubén Gómez. Fotos: María Caparrós / Stephen Lyne. Modelos: Jesús Pérez y Kos Last White

¿Cómo creció en ti el amor por el diseño y la moda?
Desde muy pequeño quería ser arquitecto o diseñador de moda, además me gustaban figuras bastante claves. Cuando iba a casa de las amigas de mi madre y veía revistas de moda, no me gustaba todo. Me fijaba en Yves Saint Laurent, Thierry Mugler, Courrèges… Cosas que eran un poco especiales para un niño. Las amigas de mi madre me preguntaban que de quién era un look y yo les respondía (Risas). Siempre he visto mucha relación entre la moda y la Arquitectura. En el instituto siempre firmaba como Rubén Gómez, el diseñador del 2015, pero cuando llegó el momento de estudiar moda cambié de opinión, me planté delante de mis padres y les dije que quería hacer Historia del arte porque necesitaba algo más sólido. Después de licenciarme y estudiar dos años de doctorado, opté por estudiar en el IED. Empecé a trabajar como estilista en muchas publicaciones. El año que iba a acabar la carrera, me presenté a un concurso de jóvenes diseñadores de General Óptica y gané. Años después, Chus vino a vivir a Madrid para estudiar moda. Le gustaba mi trabajo y acabamos creando juntos.

Te licenciaste en Historia del Arte, ¿qué paralelismos ves entre arte y moda?
Veo la moda totalmente relacionada con el arte, pero no sólo al arte como algo inspiracional. Aprendí que los procesos creativos de la moda que van más allá de la inspiración, vienen a contar cosas históricas, políticas, estéticas, tienen ganas de transformar cosas y situaciones… La moda es algo bello y estético pero no podemos dejar de pensar que Coco Chanel se dio cuenta de que las mujeres se habían quedado viudas en la Segunda Guerra Mundial y tenían que llevar ropa cómoda para enfrentarse a la vida moderna, así que les diseñó un vestuario inspirado en la ropa de tenis o de deporte. No sólo es una cuestión de belleza, es algo más. Mis colecciones siempre iban un poco más allá de ser una tendencia en sí, tenían unas implicaciones directas con la sociedad y estaban comprometidas con los tiempos. No sólo me preocupaba si se llevaba el pitillo o la campana, el rojo o el verde. El arte contemporáneo no sólo es belleza como ha sido en otros siglos, sino que se ha establecido la idea de que la belleza no tiene por qué ser sólo una. Con la colección que presentamos en el Innovation Project, planteábamos lo mismo que los arquitectos de los ’70, aunque a la moda ha llegado muy vagamente. Se habla de moda conceptual pero realmente no hay mucha. En el Innovation Project pensamos que no sólo íbamos a unir moda y tecnología, también nos íbamos a comprometer con nuestro tiempo.

Hablas de Masdar Coats, la colección con la que ganaste la tercera edición de Samsung EGO Innovation Project, ¿qué sentiste?
Un día quedé con Chus para contarle que me iba a presentar al Innovation Project porque llevaba mucho tiempo con la idea pero sólo lo haría si tenía algo muy grande que contar. Le comenté la loca idea que tenía y él me dijo que se encargaría de sacar adelante cualquier cosa que se me ocurriera. En ese momento pensé en la ciudad de Masdar, de Norman Foster, en los arquitectos radicales de los ‘70, en los movimientos okupas, en el 15M… y reflexioné, ¿cómo sería todo si las prendas pudieran darte privacidad para usar tu teléfono u ocupar un espacio público de una forma inteligente y conectada? Por eso pensé en abrigos que se hinchaban con aire y se convertían en tiendas de campaña, prendas con luces…

A raíz de esta edición del EGO surge el estudio Gómez como tal, ¿cómo fue?
Chus hizo que todo lo relacionado con la tecnología fuera posible, por eso cuando acabó dijimos ¿ahora sólo nos vamos a ver para tomarnos un café? Nos daba añoranza lo que no iba a ser, por eso seguimos hacia delante. Nos dimos cuenta que juntos salían bien las cosas. En un mes dimos como cuatro o cinco conferencias. Chus tiene su propia marca y yo también le echo una mano más como consultoría-soporte amistoso (Risas).

La tecnología está haciéndose un hueco para quedarse en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida. ¿Crees que el futuro de la moda se perfila dejando cada vez más cabida a la tecnología en los diseños?
Creo que en un futuro muy cercano no. Lo que hicimos en el Innovation Project, son teorías y manifiestos. De ahí a que la gente vaya con un abrigo que se convierta en tienda de campaña, puede que pase o puede que no. Es verdad que todo avanza, pero la industria de la moda no está preparada para algo así. Mientras no haya estándares de este tipo, por ejemplo, un tejido que conduzca datos o que lo toques y cambie de color o de temperatura…. Aunque seguimos muchos estudios (XO, Biocuture…) que están avanzando en esa dirección, siempre aportando cosas teóricas pero que cuesta mucho que calen. Estudio XO trabaja mucho con Lady Gaga. Si vemos el mundo del running o del fitness vemos que la moda ha cambiado muchísimo y la tecnología se está integrando cada vez más. Por otro lado, las grandes compañías de moda se niegan a aceptar este cambio porque en el fondo es admitir que la moda no tiene que cambiar cada seis meses. La moda tecnológica es tan cara que casi nadie podría permitírselo. Mientras todo esto está pasando, las grandes marcas se niegan a que todo esto entre. No les conviene. Si la mentalidad general no cambia y no se extiende el pensamiento de que la moda tiene que ayudarnos a vivir de otra forma, es muy difícil que entre en nuestra vidas.

Después de pasar por esta plataforma dedicada al talento emergente, te ofrecieron formar parte del equipo creativo de Loewe, ¿qué aprendiste durante este momento de tu vida?
Recuerdo perfectamente cómo funcionaba la marca por dentro y cómo me enseñó a saber lo qué es el cuidado de las cosas. Si un zapato vale 500 euros, cuando te lo quitas no te puede dejar los calcetines negros y las costuras tienen que estar hechas con un mimo especial… Aprendí a estructurar una colección con cabeza o a saber respetar el legado de una marca que ya existía. En aquel momento teníamos que hacer colecciones para clientes de Loewe de toda la vida pero también apostar por algo muy nuevo. Aprendí a respetar el compromiso con lo nuevo y el respeto por el legado y la calidad de algo que ya existe.

¿Qué década es la que más os inspira? ¿Por qué?
Chus: A mí los ’90. Rubén: A mi los ’70. En el futuro, cuando miremos esta década actual, veremos en ella algo así como la Prehistoria. En relación con Internet y con todos los cambios que va a haber, creo que nos veremos como si ahora estuviéramos con una antorcha pintando en una cueva. Todo va tan rápido que dentro de veinte años diremos ¡Hay que ver, y veíamos Tumblr o Instagram como algo alucinante!

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“Hay que comprar cosas que duren, cosas hechas con cariño, cosas hechas por la sensibilidad especial de alguien que te cuenta algo… Hay que pensar, no dejarnos llevar por una corriente que nos dice que hay que tener cincuenta camisas al año”. (GÓMEZ)

Los ’20, los ’30, los ’40… son décadas caracterizadas por tener estilos muy marcados, pero parece que en esta década todo vale y todo se mezcla.
Eso es lo más bonito de lo que está pasando. Normalmente, las épocas que más me gustan son las de cambios como a finales del siglo XIX porque fue cuando acabaron todas las revoluciones y los ‘70 porque fue la década más libre: la revolución sexual, los jóvenes tomaron el poder, la revolución en el arte que llegó hasta una simple persona haciendo una performance, los negros empezaron a hacer cosas maravillosas en EEUU y el Reino Unido…

BIIS, la marca que formaste junto con Sara Lasry nacida de una colaboración entre ambos, ofrece joyería para hombres, arte u oficio que siempre ha estado enfocado en las mujeres. ¿De qué manera crees que se están difuminando las barreras de género en la industria de la moda?
No sé si se llegará a difuminar el género del todo, pero es verdad que estamos teniendo en cuenta cosas que antes no se tenían en cuenta. La transexualidad es algo que está súper asimilado. En moda, esta cuestión se está tratando de una manera un poco pretenciosa. La moda siempre va un poco tarde como el Diccionario de la Real Academia Española (Risas). Siempre va tarde en relación a las teorías.

10.-Ret-BIIS-30-01-160117Imágenes de campaña de la colección “SITE”, de BIIS. © Adrián González Cohen

¿Cuáles son las inspiraciones que se encuentran tras SITE, la primera colección de BIIS? ¿Son productos unisex?
BIIS es una marca de joyas, dedicada a hombres modernos que no tengan género. Ese era el primer planteamiento. En ese momento le llevaba a Sara cosas de SITE, su equipo de arquitectura que me encantaba. Queríamos que BIIS fueran ideas buenas y apetecibles para todo el mundo, como si fuéramos un Steven Spielberg de la joyería haciendo encuentros en la tercera fase, que eran muy modernos pero le gustaban a todo el mundo. Queríamos hacer guiños al pop conceptual, por eso convertimos cosas de papelería en joyas. Un poco de tricke-up es decir, coger cosas que estaban por ahí en el escritorio y hacerlas de plata. O como el típico llavero que te da tu casero y que no quitas nunca porque resulta que funciona, pero en plata.

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Imágenes de campaña de la colección “SITE”, de BIIS. © Adrián González Cohen

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