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“A raíz de una banda sin cantante y un cantante sin banda…” Así empieza la historia de Love of Lesbian, allá por 1997. Este quinteto barcelonés empezó a cantar en la lengua de Shakespeare, aunque sus primeros éxitos musicales resultaron del giro idiomático al que se sometieron cuando adoptaron el castellano como vehículo de emociones. Ahora, después de más de quince años desde los albores de la banda, se sitúan a medio camino entre el indie y el mainstream con un estilo tan supersónico como estelar, que les ha llevado a convertirse en una de las bandas más importantes de los últimos tiempos en nuestro país. Mañana, 4 de marzo, lanzan “El poeta Halley”, su octavo trabajo dedicado a la búsqueda de la inspiración y al amor por las palabras. Hablamos con Santi Balmes, la voz cantante de Love of Lesbian, sobre el álbum, los inicios de la banda, el mundo de la música alternativa y el universo interno del propio artista. Fotografías de Noemi Elías Bascuñana.

¿Cómo recuerdas los inicios de Love of Lesbian?
Nos conocíamos porque éramos del mismo pueblo y había una unión muy natural. Pasé por varias bandas tocando todo tipo de instrumentos y al final decidí cantar. Después de mucho tiempo componiendo, pensé que la mejor manera de expresar mis propias emociones era poniéndome al frente. Me encontré con viejos conocidos en un estudio de grabación y precisamente estaban sin cantante, entonces decidimos unir fuerzas porque además, como ya nos conocíamos, teníamos una base personal anterior. El grupo se creó en base al buen rollo.

Y si te digo Slash me, vuestro primer tema publicado, ¿qué recuerdos te vienen a la cabeza?
Cuando escuché este tema por primera vez, me dio la impresión de que tenía una vibración especial que luego hemos ido trabajando. Era algo así como una canción de desarrollo que acaba explotando casi al final, pero que el mismo desarrollo es lo suficientemente interesante como para que la gente permanezca atenta. Ahora la escucho y no paro de ver defectos porque es una tema que se grabó en unas condiciones un poco malas, pero le tengo bastante cariño.

¿Cómo os disteis a conocer al mundo?
Primero, nos centramos en las revistas especializadas que fueron las primeras que nos empezaron a hacer caso. Empezamos a hacer lo que tenía que hacer una banda de la escena independiente de ese momento. Insistimos mucho en los programas de Radio 3 de esa época para intentar ganar un público que por aquellos tiempos era algo más pequeño que mínimo. A base de picar piedra, fuimos adquiriendo una conciencia de qué era eso que nos diferenciaba del resto, de nuestra esencia.

¿Nos cuentas la historia que se esconde tras el nombre de la banda?
Te lo voy a resumir en que el motivo fueron ganas de provocar, de llamar la atención de un público que mayoritariamente era masculino. Se generaba un cierto morbo cuando leían el nombre.

“Microscopic Movies”, “Is it fiction?” o “Ungravity”. Vuestros tres primeros álbumes fueron escritos en inglés. ¿Por qué no seguisteis esta línea?
La primera razón fue porque la mayoría de bandas que escuchábamos eran de ese corte y la segunda, porque quizá la década de los ‘90 fue la menos fructífera de la música en castellano ya que, entre otras cosas, las grandes discográficas y los programas de televisión se habían adueñado del cotarro y de repente todo lo que salía parecían productos prefabricados. Al final nos dimos cuenta de que lo que teníamos que hacer era ser fieles a nuestro estilo pero utilizando una lengua con la que fuéramos más capaces de trasmitir las cosas que el inglés. Llegamos a la conclusión de que teníamos que dar el salto al castellano y, junto con lo aprendido anteriormente, dar con una fórmula que funcionara. No buscábamos el éxito a corto plazo, buscábamos un discurso.

Aquí puedes escuchar Love Song Nº 79.899, del álbum “Ungravity”

La barrera del lenguaje limita mucho. Nunca llegas a expresar realmente lo que quieres…
Sí, aunque intentábamos ser originales no llegábamos absolutamente a nadie porque no las entendían. Me atrevería a decir que algunas no las entendíamos ni nosotros mismos (Risas). Había un momento que era tan absurdo todo que nos dimos cuenta de que si estábamos en esto era para comunicarnos y ser entendidos, no para generar un muro.

¿Qué os impulsó a seguir hacia adelante?
La sensación de que teníamos cosas que decir. Esa fe de los primeros años se va perdiendo un poco. A medida que te vas haciendo mayor ves inconvenientes en todo y eres mucho más consciente de la dificultad de las cosas. Cuando eres joven no ves las vallas que tienes delante, ves el horizonte.

Indie, mainstream y en el medio, Love of Lesbian. ¿Cómo se lleva esto?
Se lleva bien porque si nacimos siendo indie significa que, en cierto punto, la burbuja del público se ha roto. Si nos dicen que somos mainstream, te voy a decir “¡maldita sea!”, porque tampoco era nuestra intención. Creo que, junto con otras bandas, hemos generado otro tipo de mainstream. También pienso que hacemos una labor de introducción de bandas independientes. Se nos ha puesto como uno de los grupos abanderados del sector indie y, por eso, mucha gente que no escuchaba este tipo de música giró la cabeza hacia nosotros. Llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que sí que habíamos transcendido algo que anteriormente era mucho más minoritario.

¿Cómo definirías el indie? Porque muchas veces los límites de este término están algo difuminados…
Hay una cierta ortodoxia sobre cómo hacer las cosas para que sean independientes. Positivamente hablando, es el vivero de dónde salen las cosas más interesantes que luego van a influenciar en bandas más comerciales, pero a la vez tiene un punto sectario y snob que me molesta bastante y del que nosotros hace tiempo que huimos. Parece que existe el decálogo del buen indie y, particularmente, esconde a veces mucho perjuicio.

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Decías que en los ’90, el sector de los amantes de la música alternativa era muy reducido pero últimamente se ha producido un boom. ¿Por qué crees que cada vez más gente escucha indie?
Creo que ha sido sobretodo a raíz de Internet. La madre del cordero de este asunto ha sido la capacidad que han tenido las personas de escuchar algo interesante en Internet una y otra vez y no sólo una vez en los Cuarenta principales. Temas que quizá no acaban de entrar tienen la posibilidad de ser escuchados por adictos o enamorados de un estilo que no sigue un esquema comercial y que les llena mucho más. Internet da la posibilidad de dar un clic, y otro y otro y la gente puede acceder a la música las 24 horas del día permitiendo que el sector indie crezca de una manera muy lenta pero muy sólida.

Claro ejemplo de esto es que tenéis 182 K de seguidores en Twitter. ¿Sois muy activos en redes sociales?
No demasiado. Sobretodo cuando hay lanzamientos como ahora la actividad es bastante frenética, pero creo que hay que conseguir el equilibrio necesario, que pasa por generar contenido pero no ser redundante ni pesado. Es difícil conseguirlo en Internet porque nunca sabes cuando te estás pasando, a parte de que tampoco tienes un baremo para saber hasta cuánta gente ha llegado la noticia.

Y hablando de redes sociales, ¿qué piensas sobre el fenómeno social en el que la gente se interesa más por la vida que hay tras los artistas, que por los artistas en sí?
Hay opiniones muy diversas pero creo que mi vida no es tan interesante como para mostrarla a los demás. Tengo el nivel de exhibicionismo bastante cubierto con el grupo. Las canciones tienen que prevalecer y situarse delante de uno, y no el personaje, al menos bajo mi punto de vista. Me parece que tiene que haber un cierto aura de misterio en torno al artista ya que no creo que sea bueno que todo el mundo conozca absolutamente todo, porque de esta manera lo que consigues es que la gente se canse de ti mucho antes de lo normal.

¿Piensas que las canciones tristes son las más recordadas?
Sí, esta clarísimo. Tienen un alcance y una durabilidad en el tiempo mucho mayor, aunque nosotros casi siempre introducimos un factor humorístico para desengrasar los discos y dejar de apretar el dedo emocional todo el rato. Siempre las tristes son más recordadas, no lo he descubierto yo. Escuchas Hurt, de la versión de Johnny Cash, y es capaz de ponerte triste en cualquier momento por muy alegre que estés. Tiene una gran capacidad de transformación. Es raro que una canción animada consiga lo mismo si estás triste.

Escucha aquí Hurt, la versión de Johnny Cash:

“La noche eterna. Los días no vividos” fue un álbum mucho más reflexivo e intimista que el irónico “1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna”” que fue, como decías antes, el boom en el sector indie. ¿A qué se debió este cambio en la línea?

“La noche eterna…” refleja un momento muy confundido y desequilibrante de la banda. Todo ha cambiado alrededor de nosotros. Esto dejó de ser una afición, ya que todos durante el momento del álbum “1999” trabajábamos en otras cosas. Nos dimos cuenta de que si la banda ocupaba un 30% de nuestra vida, ahora ocupaba un 70%. Se había invertido completamente la ecuación. Todo esto genera un altibajo emocional bastante importante para el que no estás preparado. La vida personal y uno mismo quedan afectados por este cambio y tienes que reubicarte de nuevo. Tu círculo personal va por un lado y tú mientras estás a 1000 km. Y no es puntal, es continuo lo que te hace perder el contacto. Eso te genera una noche eterna, en el sentido de que casi puedes llegar a la depresión. No todo es bonito en el éxito.

Aquí puedes escuchar La noche eterna, del álbum “La noche eterna. Los días no vividos”

Aquí puedes escuchar la canción Club de fans de John Boy, una de las más representativas de su álbum “1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna”

Siempre se relaciona el oficio de músico con luces de neón, conciertos, festivales… Pero tiene que haber una cara mala…
Esa parte que mencionas es sólo el 10% de la vida de un músico. El resto son viajes, esperas en el aeropuerto y compromisos que igual no te apetecen un pimiento. Tampoco me voy a quejar porque tenemos una vida muy privilegiada pero realmente lo que ve la gente no es la realidad. Puedes estar viajando 48 horas para dos horas de espectáculo.

¿Y cómo consigues aunar tu vida anterior con esta vida frenética de idas y venidas?
Requiere un ejercicio tanto de uno mismo como de las personas que tienes alrededor. Nosotros, de broma, decimos que somos estrellas del rock a tiempo parcial (Risas) y eso nos genera una salud psíquica bastante buena. No hemos cambiado de entorno personal, hemos seguido yendo con la gente que íbamos antes y hemos creado pausas que sean lo suficientemente interesantes tanto para el público, como para uno mismo y la gente que te rodea. También para echar de menos volver a la carretera. Pasamos casi siete años sin parar y, por eso, paramos durante un año. Si no lo que venía delante no iba a ser llevadero.

En este año sabático habrás tenido momentos de reposo y desconexión del mundo, ¿qué notas que ha cambiado internamente del Santi Balmes de hace quince años?
De alguna manera me siento como un superviviente de un vendaval. Ahora estamos en la época en la que nos hemos planteado realmente por qué seguimos, y es porque nos gusta la música. Si fuera por postureo, ya hubiéramos tenido suficiente para dos vidas.

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¿Qué os inspira a la hora de componer las letras?
Hay un proceso de digestión de todos los estímulos que tienes y acabo hablando de cosas que no son de mi presente inmediato de hecho, como mínimo, ha pasado medio año. En ese punto de enfriamiento de la historia soy capaz de hablar de ese pasado desde mi punto de vista presente.

¿Y cuáles son vuestras referencias?
Desde la ciencia ficción, de Stanley Kubrick a Riddley Scott o Terry Gilliam. También Monty Phyton, Borges, Machado, Josep Pla, las superbandas de los 70, Fellini, Nino Rota… Todo. Nos nutrimos de todo, el proceso no acaba.

¿Cuál es tu libro preferido?
Yo ya no sé si ninguno me acaba de llamar la atención o todos me gustan, por eso me los leo todos a la vez. Ahora me estoy leyendo Bowie. Amando al extraterrestre, que es la biografía del artista, tengo alguno de Javier Marías, de Enrique Vila-Matas…

Si tuvieras que recomendar una canción de toda vuestra discografía a alguien que no os ha escuchado nunca, ¿cuál sería? ¿Por qué?
Domingo Astromántico. Creo que tiene una dulzura y un viento particular. Tiene una descripción de una situación momentánea que me produce mucho placer porque intentó eternizar un momento muy puntual que duró sólo treinta segundos.

Esto es Domingo Astromántico:

¿Desde tu punto de vista cuáles son los ingredientes necesarios para destacar en esta industria?
Muchos. He visto muchas bandas que tenían todo menos lo esencial y he visto otras que dejaban de lado la estrategia y tampoco les ha salido muy bien teniendo todo el talento del mundo. Creo que tiene que haber una base de fracaso que siempre es muy recomendable. El éxito no es una mesa de una sola pata, es estrategia, suerte, estar en el momento oportuno, aprovechar todas las oportunidades y no menospreciar a ningún medio de comunicación ni a nadie, no crear únicamente tres canciones que valgan la pena, si no intentar que todos los discos sean buenos… Y aún así tampoco se podría asegurar el éxito.

¿Qué consejo le darías a una banda que está empezando y no ve crecer sus frutos?
Tienen que hacer un ejercicio de auto-análisis y ser muy autocríticos. He escuchado muchas veces que bandas emergentes sentían una cierta frustración ya que se creían mejores que otros que estaban triunfando y eso, visto con el tiempo, creo que es un error. Ese defecto que está intentando ocultar el cantante, en un momento dado puede ser la característica personal que le haga triunfar. Sobretodo hay que mirarse en un espejo propio, ajeno a la moda que esté imperando. No hay nada menos recomendable que intentar seguir la moda.

¿Cuál es la mayor locura que has hecho por intentar conseguir algo? ¿Dio resultado?
Creo que llevar los primeros discos directamente a los críticos o presentarme en TV3 con uno de nuestros álbumes para hablar con la persona responsable que llevaba los contenidos musicales. Plantaba cara porque esto lo suelen hacer las discográficas, pero yo iba directamente y lo llevaba. O llamaba a muchas tiendas nacionales de discos y preguntaba por el disco de Love of Lesbian y lo encargaba para que estuviera en las estanterías.

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¿Y la anécdota más especial que recuerdes?
¡Ha habido mil! Lo que más me ha impresionado siempre es que ha habido gente que se ha tatuado alguna de nuestras frases con mi propia y horrorosa letra (Risas). O ir por una ciudad y de repente encontrarme una frase nuestra en un muro. Hay otras que no son contables… (Risas).

¿Con qué músico nacional o internacional te encantaría compartir un tema?
Placebo me encanta como banda internacional. Como nacional, El Columpio Asesino, por ejemplo.

Como reza vuestra canción Cuando no me ves, el día que el presente sea ya historia, ¿cómo crees que definirás todos estos años de éxitos?
Años de ganancia y pérdida. No todo es gratuito, pero creo que nos hemos realizado como personas de una manera muy amplia y el viaje ha valido la pena por el aspecto humano de estar con unas personas desde el principio y ver cómo crece algo.

 

EL POETA HALLEY

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Cubierta del álbum “El poeta Halley”, de Love of Lesbian

Para Santi Balmes, es un disco de reflexión. “Habla mucho de por qué estamos aquí, de la creación, de este oficio, de la búsqueda de la inspiración, del amor por las palabras… Es uno de los discos más metafóricos y poéticos de la discografía de Love of Lesbian, donde nos hemos pegado el gustazo de hacer canciones de una cierta duración”.

“El poeta Halley” –con ese galáctico juego entre palabras y orbitas alrededor del Sol tan característico de Love of Lesbian– supone el octavo trabajo en la discografía de la banda. Trece temas en continua oda a la musa, a la inspiración creadora de todo lo que existe en la mente de un artista. Grabado entre Casamurada (estudio de grabación residencial en Tarragona) y Blind Records, “El poeta Halley” es la sumersión en un viaje cósmico repleto de sintetizadores, teclados y riffs de guitarra tan personales como la carismática voz de Santi.

Te dejamos el primer videoclip lanzado del nuevo álbum, dirigido por el colectivo creativo NYSU. Esto es Bajo el Volcán:

Aquí puedes ver la grabación de la maqueta de Cuando no me ves, otro de los temas incluidos en El Poeta Halley:

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