NIGHTCRAWLER. Dan Gilroy. Estados Unidos. 2014. Thriller psicológico.
Estreno 30 de enero

El discurso con el que Jake Gyllenhaal se presenta como candidato ideal al patrón que presumiblemente podría sacarle de la indigencia podría utilizarse como paradigma de la asertividad en una sesión de coaching: perseverante, enérgico, convincente, conocedor de sus propias limitaciones y capaz de canalizar las circunstancias adversas desde la lucha, nunca desde la claudicación. De modo más tosco, se trata también de una metáfora poco menos que explícita de la estafa político-económica que asola a la que probablemente es la generación más preparada de la historia reciente, y en un sentido más amplio, de la lucha del peón por la supervivencia frente a la zarpa implacable del Sistema. Sin embargo, quien inicialmente se ha perfilado como un ejemplo a seguir va despojándose de sus capas hasta desnudarse como un arribista maquiavélico y frío, que instrumentaliza a las personas para sus fines del mismo modo que el director, Dan Gilroy, lo hace con el paraguas de la crítica al sensacionalismo clasista del reality televisivo en beneficio de un retrato psicológico, el del psicópata absolutamente carente de empatía, que pone los pelos de punta. Una progresión condensada de forma brillante en la polisemia del título (“crawl” significa arrastrarse, pero también trepar) con la que Gilroy arroja varios interrogantes que acarician la polémica: ¿es la precariedad un arma homicida en potencia? ¿Puede una desoladora coyuntura socioeconómica generar conductas lesivas bajo el pretexto de la legítima defensa? Una discusión que, a tenor del contraste de los índices de criminalidad en los suburbios frente a los de vecindarios acomodados, tiene un sentido no tanto ético como pragmático.

Quién: Jake Gyllenhaal, el actor que más eficazmente conjuga la densidad conceptual con el mainstream (con permiso de Joaquin Phoenix).
Qué: Las fechorías de un buscavidas temerario y su reconversión en paparazzi criminalista cruzando los límites de la ética y la legalidad.
Cuándo: En cualquier fecha posterior al inicio de la “crisis”.
Dónde: En las rutas urbanas de Los Ángeles. En lo referente a los sucesos, preferentemente en vecindarios de alto standing.
Por qué: Por su innovador enfoque al diseccionar la mente de un psicópata desde sus necesidades, más que desde sus acciones.

 

TRÁILER OFICIAL SUBTITULADO

Posología: Amantes del thriller psicológico, del cine amateur y de Jake Gyllenhaal.
Contraindicaciones: Puristas del género, defensores del relativismo conductista y tiquismiquis que reparan más en los defectos que en las virtudes.
Efectos secundarios: Ganas de pegar una paliza a Jake Gyllenhaal y a todo aquel que ofrezca contratos en prácticas.
Véase también: “Harry, un amigo que os quiere”, de Dominik Moll, un hombre que opera el “switch” a psychokiller de forma tan fortuita como inexplicable. “La ceremonia”, de Claude Chabrol, dos almas gemelas de tercera que se ceban con sus explotadores movidas por su complejo de clase.
Pedigrí: Nominada al Oscar al Mejor Guión Original.

 

BANDA SONORA ORIGINAL

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