“EL GRAN HOTEL BUDAPEST”, Wes Anderson.
Comedia hostelera y coral, Europa (central) en los años 30, cine de autor (ingenioso)
99 min. Estados Unidos.
Estreno 21 de marzo

 BIENVENIDOS a “ANDERSONLAND

¡Qué festín! El Fantástico Sr. Anderson lo ha vuelto a hacer. Su personalísimo y caricaturesco imaginario luce como nunca en este hotel de los líos: “El Gran Hotel Budapest” es una nueva muestra de su particular universo propio, veloz pero viciado en detalles y tan corrosivo como encantador. La fórmula Anderson parece no agotarse nunca, el director sigue fiel a sí mismo gestando con cada película un mundo cada vez más completo y con un lenguaje visual y narrativo más y más rico para ese huésped (nosotros) que observa invitado a la función de turno: de ritmo colorista, con repartos colares carnavalescos, y unas aventuras estéticamente sabrosas y locuaces y narrativamente despiertas en matices y texturas. Al igual que otros directores con una marcada visión propia como Tim Burton, Michel Gondry, Jean-Pierre Jeunet, Woody Allen, Todd Solondz, David Lynch… Anderson ha sabido crear su propio sello personal gracias a una forma muy especial de ver las cosas, y son muchos los seguidores de ese estilo de vida del director estadounidense.

Tras cerrar el campamento Ivanhoe de “Moonrise Kingdom”, un hotel es el nuevo escenario perfecto para su acostumbrado desfile de personajes que se superponen unos sobre otros, si bien en esta ocasión Ralph Fiennes (nominado al Oscar en dos ocasiones por “El Paciente Inglés” y “La lista de Schindler”) es el verdadero protagonista. Además del mayor de los seis hermanos Fiennes interpretando a Gustave H., (un legendario conserje de un famoso hotel europeo del período de entreguerras), por los pasillos y el hall del magno hospedaje también se dejan ver: F. Murray Abraham, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson y Owen Wilson. Y destacan entre tanta ida y venida de lustrosos personajes: el debutante Tony Revolori, como el acólito botones; Saoirse Ronan, como una pastelera con la cara marcada y el corazón floreciendo; y Tilda Swinton, como una rica pelleja cuya fortuna abrirá el telón de los dimes y diretes y desencadenará el alboroto de los convocados.

“El Gran Hotel Budapest” es una genuina película de ladrones en clave humorística, donde hay disfraces, persecuciones y fugas,  un relato atemporal pero en constante movimiento sobre la amistad, la integridad y las promesas como herencia en vida. Para su octava película y su Budapest imaginario, Anderson reconoce haberse inspirado en las comedias anteriores a la introducción del Código Hays en los años 30 (un férreo sistema de regulación del contenido cinematográfico que precedió a la actual MPAA), así como en las memorias del escritor vienés Stefan Zweig (de mentalidad pacifista y que acabaría suicidándose junto con su segunda esposa por la frustración ante lo que consideraba el fracaso de la cultura europea), también en el director de cine judío-alemán Ernst Lubitsch (vinculando su “Budapest” a “El bazar de las sorpresas”), en los relatos de Irène Némirovsky y hasta en los ensayos de Hannah Arendt. Una ficticia ciudad-balneario ubicada en el imaginario país alpino de la República de Zubrowka (que además es un tipo de vodka aromatizado con hierbas), en una Europa del Este entre la magia de la Belle Époque y la invasión fascista, y todo ello aderezado con el robo de una pintura renacentista de incalculable valor (“Boy With Apple”), una frenética batalla por una inmensa fortuna familiar, el dulce inicio de una historia de amor adolescente… y un “más” indefinible por su “todo”.

La vieja Europa se está transformando y puesto que el director no entiende de ruinas ni de rutinas, la película respira a un ritmo frenético: el siguiente plano/viñeta puede ser una habitación completamente nueva, con su propia época y lógica, en ese país Andersoniano donde sus habitantes son más valientes, más ejemplares y, sobre todo, se divierten muchísimo más. Para el fastuoso escenario se han reutilizado unos grandes almacenes construidos a principios de siglo y ubicados entre Alemania, Polonia y República Checa, en la ciudad de Görlitz, nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, muchos de los principales objetos de atrezo fueron realizados por artistas y artesanos de Görlitz, como los pasteles Courtesans au Chocolat, que elaboró la panadera local Anemone Müller-Grossman. Y es que como demuestra Wes Anderson, con solo un poco de imaginación se pueden hacer grandes cosas. Échale imaginación… a todo. La grandeza de este emblemático hotel de cinco estrellas y el valioso testamento que deja el personaje de Tilda Swinton como Madame D., podrían equiparse a la genialidad y al excelso legado que el director está dejando, viñeta a viñeta, con su filmografía. Podrá gustarte más o menos, pero es innegable que Anderson es uno de los cuentacuentos más talentosos del panorama actual. Y no hay nada mejor que soñar, contar y que nos cuenten, y que nos sigan contando… Cuéntate un cuento, ¡y verás qué felices sueños! (ya sea dormido o despierto).

 

MUST WATCH

Ideal para: Colorearte el día. Para que no se nos olvide lo grande que puede ser el mundo. Para los que suelen tener la cabeza en las nubes y siempre tienen algo nuevo que contar.

Llévate a: Alguien demasiado matemático y realista, para abrir su ideario y sus mundos posibles. Todo aquel que diga que no le gusta viajar, para por lo menos empezar a moverse sentado en una butaca.

Te gustará si: Si eres fan de Anderson, te encantará, y si no lo eres, debería ser más que suficiente para que te empiece a gustar o te pique el gusanillo por visitar otros países de Andersonland. Si eres sagaz, rápido en las respuestas, te gusta pisar las palabras de los otros, sigues más de una conversación a la vez, viajas sin moverte, sueñas despierto y ves a las personas como personajes épicos con una gran historia detrás.

Videoteca de parecidos razonables: El sector de la hostelería como subgénero cinematográfico ha dado mucho de sí, con hoteles de más o menos estrellas pero siempre con tránsito, y por tanto, con tantas historias como habitaciones, como ese hotel de “Four Rooms” con Tim Roth como el botones (Sacarino) y con huéspedes de la talla de Antonio Banderas, Quentin Tarantino y hasta una nigromántica Madonna. Otro Tim, Curry, en “Solo en casa 2” y haciendo y deshaciendo como el conserje del Hotel Plaza de Nueva York en el que acaba Macaulay Culkin tan solo como acompañado. Más pensión completa peliculera en: “El exótico Hotel Marigold” para gozo y disfrute de jubilados como Judi Dench, Bill Nighy, Maggie Smith y Tom Wilkinson (el “escritor-narrador” en “El gran Hotel Budapest”); el canino de Emma Roberts, “Hotel para perros”; la “Habitación en Roma” para doce horas de amor; las estancias con “Resacón en Las Vegas”; el también lujoso “Balneario de Battle Creek”… Y alojamiento de miedo en: “Hostel” (y sus secuelas, del hostal al hoyo), “Habitación sin salida” (entre las comodidades destaca tu propia snuff movie), “Psicosis” (negocio familiar de la familia Bates), “1408” (John Cusack y la habitación del pánico)… Ya si encendemos la televisión: el clásico “Hotel” St.Gregory de Aaron Spelling con 114 capítulos (1983-1988) y con James Brolin como director; el “Gran Hotel” y los dramas de época de Amaia Salamanca, Yon González y Concha Velasco; y el teatrero “Hostal Royal Manzanares” con la pizpireta Lina Morgan.

Filmografía selecta de Wes Anderson: Todas y cada una de sus películas, desde su debut con Ladrón que roba a ladrón” (con los hermanos Wilson, Owen y Luke, y adaptación al largo de su primer cortometraje de 1994, con el mismo título y reparto), “Academia Rushmore” (su primer gran éxito con Jason Schwartzman y Bill Murray), la agridulce “Los Tenenbaums”, la “Life Aquatic” a ritmo de bossa-glam, el extraño “Viaje a Darjeeling”, la fábula animal de “Fantástico Sr. Fox” y el campamento scout de amantes fugitivos de “Moonrise Kingdom”. Destacamos también el reencuentro con el ex del “Hotel Chevalier” (cortometraje prólogo de “Viaje a Darjeeling”), protagonizado por su amigo y muso (entre muchos otros) Jason Schwartzman y con la presencia de Natalie Portman (seduciendo, que es lo suyo). También ha dirigido varias campañas para Prada junto a Roman Coppola (hijo de): “Candy L’Eau”, con Léa Seydoux protagonizando tres spots inspirados en “Jules et Jim”, y el cortometraje “Castello Cavalcanti”,  de nuevo con Schwartzman como un trasalpino piloto de carreras accidentado. Hay directores que tienen uno o dos actores fetiche, el acaparador Anderson tiene a su propio equipo de talentos fijos. Anecdotario: entre sus películas favoritas destaca una española, “El Ángel exterminador” de Buñuel. Además, el videoensayasta Kogonada acaba de demostrar a través de un estudio en imágenes de la obra de Anderson la fascinación de éste por la sensación de simetría y equilibrio en los encuadres de sus películas. Un director bien centrado. Si quieres más (de Anderson): hazte con el libro “The Wes Anderson Collection” de Matt Zoller Seitz (algo así como “el libro gordo” de Anderson).

MUST: Gran Premio del Jurado en la última edición de la Berlinale. Por su esplendoroso protagonista (un resucitado Fiennes) y su  Gustave H., encantadoramente embaucador entre la elegancia y la farsa. Por su carnaval de secundarios de primera liga. Por melancólica pero ácida, imaginativa y vibrante, tan intrépida como veloz, por ese universo tan propio de Anderson con el (casi) todo vale: no hay límites espaciales ni geográficos, cuando se cierra una puerta se abren tres ventanas. Por una estética comestible, por ser una elegante comedia de época, por unos personajes chisposamente vivos a pesar de su idiosincrasia y su alma caricaturesca. Porque despierta nuestro mundo interior a través de una aventura épica a través de unas viñetas animadas,  nos enseña a usar la imaginación, y no hay arma más poderosa que un ingenio fértil y que lucubra sin parar: porque cuando imaginas, nada se te resiste y todo-es-posible.

 

“¿Quién no querría ser botones en el Gran Hotel Budapest?
El debutante, botones y actor, Tony Revolori, buscando un sitio, en el hotel y en el cine.

 

Banda Sonora NO Original

 

 

 

Banda Sonora Original

Tras colaborar en “Fantastic Mr. Fox” y “Moonrise Kingdom”, Wes Anderson y Alexandre Desplat, vuelven a unir sus talentos: 32 pistas que conforman un alocado frenesí con música folclórica polaca, alemana-austríaca y rusa.

 

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