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“Es mi primera colección post-Brexit y post-Trump”, explicaba Christopher Shannon a la prensa. El diseñador, nacido en Liverpool, formado en la Central Saint Martins y con actual base de operaciones en Londres, no se cortó un pelo a la hora de mostrar sus preocupaciones con respecto al futuro, y es que poco favor le hace a la moda perder un ápice de su carácter internacional. Eso sí, Shannon tiene claro que está aquí para “hacer ropa, no drama”, por lo que su colección para la temporada FW17/18 llega en forma de pragmático remedio contra esta crisis: altas dosis de color (fiel a su habitual patchwork y color blocking en prendas exteriores), leitmotiv sportivo y mucho sentido del humor. Una oda a la cultura (¿o contracultura?) del fake invade algunas de las key-pieces de su colección para este otoño-invierno en forma de parodias vestibles a caballo entre la perspicacia y el descaro. Véanse los chándales de dos piezas que convierten los reconocidos logotipos de Timberland o Hugo Boss en “Tumbleweed” (estepicursor) o “Loss International” (fracaso internacional). Sarcasmo con impostado pesimismo que, pasado su efecto irónico, invita a la reflexión. Misma función para la camiseta que hace un twist del logo de Calvin Klein para mutar sus icónicas iniciales en las suyas propias (C de Christopher, S de Shannon) y atribuirles un significado en línea con todo el mensaje de la colección “Constant Stress”, al mismo tiempo que se sirve de la tipografía de Moschino para firmar con desfachatez una sudadera color coral. El broche final lo pusieron unas banderas colonizando algunos de los looks del desfile, banderas que, como ocurre en terrenos más asociados al deporte, el diseñador utiliza sin ninguna otra connotación más allá de la unidad. Amén.

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Una oda a la cultura (¿o contracultura?) del fake invade algunas de las key-pieces de la colección FW17/18 de Christoper Shannon en forma de parodias vestibles a caballo entre la perspicacia y el descaro.

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