Los dibujos animados o series animadas, han pasado de ser algo raro y bizarro únicamente adorado e idolatrado por  freaks y nerds, a ser considerados cool por todos aquellos modernos que buscan algo distinto fuera de la monotonía diaria. Ya no hablamos de Bob Esponja, Padre de Familia, Futurama, American Dad o Los Simpsons, clásicos sempiternos de cualquier amante de los dibujos animados mainstream, sino de los dibujos animados de Cartoon Network: Freakazoid, El Laboratorio de Dexter o, de los más recientes, El Maravilloso Mundo De Gumball.

The Amazing World Of Gumball, o El Asombroso Mundo de Gumball, es una serie británica de Cartoon Network (que actualmente emiten en el canal Boing) que nos cuenta las vivencias y el día a día de la bizarra y absurda familia de los Watterson: Gumball es un gato, hijo y hermano mayor y el protagonista de la historia; Anais es una coneja, ultrasabiondilla y la hermana pequeña; Darwin es la mascota de la familia a la que le salieron piernas y se convirtió en parte del clan. Nicole es la madre trabajadora que vende Arco Iris (y es un gato) y Richard es el padre conejo vago por antonomasia (tan vago que en un capítulo en el que consigue trabajo, THE JOB, el universo colapsa porque rompía las leyes de la naturaleza).

Detalle curioso, todos los capítulos comienzan con un THE y una única palabra: THE JOB, THE FIGHT, etc.
Aunque esto pueda parecer una premisa suficiente para que lo absurdo se muestre en cada segundo, los personajes secundarios no defraudan: Penny es una preciosa cacahuete que enamora a Gumball, Tina Rex es una dinosaurio gigante T-Rex que siempre está peleando y discutiendo, Banana Joe es una banana con ojos de doodle que siempre está de buen humor, después está el espíritu de un fantasma que también va a clase con ellos, entre muchos otros: robots, cactus, sandwiches, monos y criaturas peludas que asisten al instituto con normalidad.

Lo más divertido de todo esto es cómo se combinan dibujos y escenarios: a veces se mezclan escenarios reales con dibujos bidimensionales, escenarios tridimensionales con personajes de la vida real o con simuladores de videojuegos.
Intentar verbalizar qué es el mundo de Gumball es muy muy difícil porque, si no lo habéis visto, deberíais hacerlo, los niños disfrutarán del sinsentido más colorista y descabellado y los adultos se darán cuenta de que el único humor que sirve es el absurdo y Gumball va sobrado.

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