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La vida es impredecible y, a veces, los sueños se hacen realidad. Aunque no siempre como los habíamos imaginado. En el caso de Julia, alma mater de Don Fisher, el suyo era tener una tienda llena de cosas bonitas. Y así, tras un tiempo dándole vueltas a su idea, se dio cuenta de que “bonito”, además de ser sinónimo de bello, también es un tipo de pez y que seleccionar los objetos bonitos para su tienda se asemejaba mucho a la idea de pescar. Fue entonces cuando se le ocurrió montar una pescadería muy especial donde en vez de vender pescado vendería “bonitos” en forma de objetos traídos de todas partes del mundo. Pero su situación laboral hizo que su sueño se transformara en un proyecto aún más personal, donde crearía a mano sus propios bonitos en forma de pez con la ayuda de sus camaradas Néstor y Lorena. Fotografías de Caro Adrover.

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Bautizada como Don Fisher, su lonja comenzó vendiendo estuches, neceseres y monederos en forma de pez, todos ellos inspirados en diferentes especies del mar Mediterráneo. Poco a poco, entre sus mostradores de pescado fresco, empezaron a sumarse mochilas, baberos, bolsos y toallas con el mejor género de todo el mar y esta vez con animales acuáticos “traídos” de todo el mundo. Y es que, cada colección está inspirada en un mar u océano distinto. Por el momento, el equipo de Don Fisher, ya ha surcado las aguas del mar Mediterráneo, el mar de Alaska y las costas gallegas y portuguesas del océano Atlántico con sus particulares especies marinas de algodón 100%. Y prometen seguir conquistando muchas más para ofrecernos sus geniales objetos marinos made in Spain.

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La vida es impredecible y, a veces, los sueños se hacen realidad. Aunque no siempre como los habíamos imaginado. En el caso de Julia, alma mater de Don Fisher, el suyo era tener una tienda llena de cosas bonitas.


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