La diseñadora inglesa Emma Bradstreet, que está finalizando aún su carrera en la Kingstone University, ya es, con la colección que ha presentado como tesis, todo un referente para el mundo de la moda. Y es que no siempre hay que llevar una vida trabajando en algo para convertirse en ejemplo de ello. La colección que Bradstreet presenta se inspira en la influencia del carácter japonés tanto en cortes como en colores. La austeridad del estilo Wabi Sabi que traduce parte de la tradición nipona, convierte esta propuesta en un estilo donde lo geométrico manda. La superposición de tejidos como si de capas se tratase compone una colección que hace de lo incompleto algo elegante y con cierto aire solemne. El carácter masculino, la aparente simplicidad y la naturalidad de sus piezas esconden con modestia la riqueza en los detalles y la casi tangible ligereza de sus diseños. Bradstreet nos acerca al estilo oriental a través del prisma del diseño contemporáneo europeo para demostrarnos que la nueva generación de jóvenes diseñadores es toda una cantera de nuevos talentos.

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