La artesanía y la vuelta a esta que se está dando en la cultura del diseño actual, han hecho de la cerámica un valor en alza del que algunos artesanos son unos expertos. El caso de la neoyorquina Helen Levi es un gran ejemplo de cómo la recuperación de la cerámica se ha hecho un gran hueco en el mercado del diseño moderno. Amante de esta disciplina desde bien pequeña, Levi ha hecho de sus diseños auténticos objetos de deseo que además de bellos tienen un sentido utilitario y realista. De ser una pluriempleada en la gran manzana, algo que seguramente les sonará a muchos jóvenes de hoy en día, Helen empezó a vender su producto a través de las tiendas de Steven Alan, lo que supuso un gran apoyo para su carrera como ceramista y el gran despegue para hacer de sus productos algo al alcance de todo el mundo.

Sostener uno de estos exquisitos diseños nos transmite la energía y la delicadeza de un material refinado pero vinculado a su vez al simbolismo del torno y lo artesano. Los acabados en porcelana, la exquisita concepción del color y las texturas, omnipresente en todas sus piezas, nos remiten a ese mundo donde lo clásico se encuentra con lo contemporáneo en un perfecto equilibrio. El aire costumbrista de su amplia gama de productos, repletos de un encanto sin igual, se ha convertido en el sello de una artista capaz de convertir un trozo de barro en una deliciosa y única pieza de artesanía.

 

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