Durante su etapa fashionista, fue discípulo de Alexander McQueen y Vivienne Westwood. Con semejante background, podríamos estar ante cualquiera de esos diseñadores emergentes que solo nos dan alegrías desde la capital británica. Pero tras graduarse en Fashion Womenswear en St. Martins y visitar una retrospectiva del pintor neoexpresionista Georg Baselitz, la balanza de Miguel Laino se decantó por los pinceles.

Con algunas de sus pinturas colgadas en la web de Saatchi Art, consiguió ser el artista más veces seleccionado en un programa llamado 100 curators projects, donde críticos de arte y directores de galerías prestigiosas elegían a sus creadores favoritos. La misma Rebecca Wilson, directora de la Saatchi Gallery, le nombró “One to watch Emerging Artist” y “Artist to invest now”. Podríamos decir que dejar las telas por los cabelletes, ha constituido la mejor baza de Miguel Laino, un artista de obras hipnóticas al que ya no podemos perder la pista.

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