Anoche tuvo lugar una carrera a contrarreloj en el circuito de Pitti Uomo. Jeremy Scott presentaba en Florencia su primera colección masculina para Moschino desde que fuera nombrado director de la marca en 2013. Medio mundo expectante a descubrir cómo el diseñador americano iba a ingeniárselas en esta ocasión para mantener su esencia y salir airoso de un terreno tan escurridizo como es el menswear. Y Scott lo hizo con podio y corona incluidos. Un poco de Valentino Rossi por aquí, otro poco de Giacomo Casanova por allá, Fernando Alonso, Luis XVI… Pero, sobre todo, mucho Jeremy. Monos de piloto en su versión más pop y empacho de logomanía etiqueta Moschino se fundieron con brocados, encajes y estampados florales de vocación Versalles. Un Scalextric barroco lleno de color, una colisión a alta velocidad entre pasado y futuro, y sobre todo, todo un ejercicio surrealista en clave de humor que, guste más o menos, no deja a nadie indiferente. It’s Moschino, baby!

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