Las dinastías de la moda no son cosa de broma. Los grandes herederos de los legados del lujo han sabido encontrar su hueco en el mercado y hacerse su propio nombre. Es el caso de Delfina Delettrez Fendi, hija de de Silvia Venturini Fendi, y hoy, una de las diseñadoras de joyas más cotizadas del mercado. Su estilo macabro y tremendamente elegante ha sido desde sus inicios su seña de identidad. La delicadeza para fundir diferentes elementos, algunos de ellos de lo más bizarros, ha cautivado al mundo de la moda desde que empezó a diseñar hace ya más de cinco años. Sus excepcionales colecciones donde la anatomía, la religión, la botánica o la música se encuentran, se balancean en esa delgada línea que separa la moda del arte en un estallido de creatividad. Esta vez, y sin que sirva de precedente, colabora con Fendi de la mano de Karl Lagerfeld y su genial madre en una colección donde Delfina aporta su toque en los complementos. Una colección salvaje donde la plata se encuentra con la piel en una fusión con tintes tribales.

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