2FRANCESCAWOODMANFrom Space2, Providence, Rhode Island, 1976 © George and Betty Woodman

“Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. Erróneamente atribuida al malogrado James Dean, la popular línea de diálogo del cineasta Nicholas Ray podría aplicarse a la corta vida de Francesca Woodman… si de tal cita extirpásemos sus altas dosis de glamour. En las antípodas del alegre Carpe diem que esta propugna, la fotógrafa estadounidense hizo de su obra un espacio sobre el que plasmar sus intrincadas vicisitudes vitales, sus afrentas con el mundo y su sobrecogedora agudeza perceptiva y emocional. A este enfoque eminentemente personal obedece la lógica de su invariable formato, el autorretrato, pero no como ese ejercicio megalómano al que se asocia el género en la era del selfie, sino como purga para el exorcismo de sus propios demonios, que finalmente terminarían devorándola: se suicidó a los 22 años.

Freudiana hasta la médula, Woodman regaría su obra con un ubérrimo repertorio de simbolismos que suprimirían la dicotomía mente/cuerpo, convirtiendo a este último en metáfora de la búsqueda de su propio yo, sus tribulaciones e inseguridades a través de su desnudez, expresión inmanente de la sobreexposición. En cuclillas junto al rellano, cobijada tras un tapiz de papel, balanceándose en un dintel o amortajada en un sudario en el eco de un movimiento evanescente, sus gestos evocan esa crónica angustia existencial que nos transporta a esas ocasiones en las que, también nosotros, nos hemos sentido asfixiados por un agudo dolor en el pecho.

1FRANCESCAWOODMANAbout Being My Model, Providence, Rhode Island, 1976 © George and Betty Woodman

3FRANCESCAWOODMANSelf-deceit #1, Rome, Italy, 1978 © George and Betty Woodman

4FRANCESCAWOODMANSelf-portrait talking to Vince, Providence, Rhode Island, 1977 © George and Betty Woodman

Educada en el seno de una familia de fotógrafos, Francesca Woodman comenzó a interesarse por las posibilidades expresivas de esta disciplina en su adolescencia. Con la cámara como herramienta para la exploración de su identidad, su obra se compone de varios centenares de fotografías en blanco y negro, como corresponde a un universo psíquico carente de la viveza del color, con poses estrambóticas y guiños metarreferenciales que multiplican su presencia en cada imagen en una plausible alusión al carácter mutable de su conciencia de sí misma. Influencias simbolistas y surrealistas redondean un ejercicio autocontemplativo de excepcionales introspección y sinceridad.

6FRANCESCAWOODMANUntitled, New York, 1979 © George and Betty Woodman

5FRANCESCAWOODMANUntitled, Rome, Italy, 1977-78 © George and Betty Woodman

Francesca Woodman: “On Being an Angel”.
Del 18 de diciembre de 2015 al 9 de marzo de 2016
en Foam Fotografiemuseum Keizersgracht 609. Amsterdam.

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