Cristina Otero es… Una chica sencilla, amante de los cereales y de las noches de insomnio llenas de creatividad. ¿Cuál fue la primera cámara con la que disparaste? Fue una compacta de la marca Kodak de mi padre, aunque no recuerdo cuál era. Estuve un año con ella hasta que la rompí tras llevarla al campo mientras llovía para hacerme fotos. ¡Mi padre casi me mata! ¿Cuándo y cómo comenzaste a hacer autorretratos? Fue cuando tenía trece años. Una compañera de clase me habló del programa America’s Next Top Model y decidí echarle un vistazo. Me gustaron tanto las poses, el estilismo, la luz… que decidí que yo quería hacer lo mismo. Desde el principio supe que lo que quería era fotografiar rostros. Caí en la cuenta de que, ¡vaya! Yo tenía uno. Así comencé a autorretratarme. En tus fotos siempre hay dosis de… Romanticismo y oscuridad. Son piezas llenas de simbolismo, donde cada elemento significa algo. Aún eras una teenager cuando hiciste tu primera exposición… ¿qué sentiste? Aún me cuesta reconocer que expuse con quince años. Fue un episodio muy extraño en el cual no entendía muy bien qué estaba pasando ni las repercusiones que tendría, estaba tremendamente agradecida hacia todos los que creían en mi obra. Jamás pensé que llegaría a ver mi obra colgada en una pared, fue todo un sueño para mí. Como autorretratista profesional, ¿qué opinas de los selfies? Soy bastante neutral en cuanto a los selfies, pero vivimos en un mundo donde todos queremos ser reconocidos. Si fotografiándonos llegamos a sentirnos mejor con nosotros mismos, entonces los selfies deben de ser algo bueno. Mientras que no se confunda el selfie con el autorretrato (artístico), creo que ambos términos pueden convivir.

¿Lo mejor de ser modelo y fotógrafo al mismo tiempo? ¡Que nadie puede ver lo mal que salgo en algunas fotos! (Risas). Lo mejor es que la idea es solamente mía, así que sé perfectamente qué quiero expresar y cómo quiero hacerlo. No hay ideas ajenas que me distraigan, tan sólo estamos mi cámara y yo. Si pudieras usar Photoshop en la vida real… Me pasaría el día cambiándome el color del pelo según como fuera vestida. Hoy azul, mañana verde, pasado rosa, después negro, amarillo, rojo, púrpura… Una buena foto es… Como un buen cuadro, libro o canción; debe hacerte sentir e incluso hacerte pensar en otros mundos, tiempos e ideas. Te encantaría fotografiar a… Lady Gaga, ¡moriría por hacerlo! Cuando Cristina no hace fotos, ¿qué hace? Me considero una chica bastante normal de mi edad, la verdad. Voy a la universidad, quedo con los amigos, leo biografías, escribo poemas “cojos”, pinto rostros… y me paso horas viendo series absurdas por Internet. ¿Cómo te ves dentro de 10 años? Espero estar de un lado para otro, viviendo en otras capitales, como Nueva York o Tokio. Viviendo del arte, trabajando como fotógrafa de moda… ¡Por soñar que no quede!

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