1

“Vísteme despacio, que tengo prisa”, ese maravilloso apunte del refranero tradicional que resume a la perfección la importancia de tomarse el tiempo necesario para hacer las cosas, vuelve a hacer mella en la actualidad. Está claro que tener a golpe de clic todo un aluvión de píldoras de inspiración cuteness deseosas de ser pineadas, vivir continuamente inmersos en conversaciones vía aplicaciones de mensajería instantánea o no salir ni a por el pan sin una pantalla en el bolsillo, son cosas que no ayudan a tomarnos la vida con calma. Por eso, más que nunca, resulta imprescindible dar voz a iniciativas como la que nos trae Cervezas Alhambra. Su plataforma de creación contemporánea crear / sin / prisa, de la que ya te hablamos aquí, surge para promover, a través de la colaboración con diferentes artesanos, un estilo de vida que invite a tomarse el tiempo necesario para disfrutar de las cosas con todos los sentidos.

Martín Azúa vs. Cerveza Alhambra Reserva Roja
Martín Azúa y Cerveza Alhambra Reserva Roja

¿Qué puede tener en común un diseñador con una cerveza? La respuesta se encuentra en esta plataforma, que tiene por objetivo extrapolar a otros proyectos el espíritu slow con el que Cervezas Alhambra elabora sus productos. El origen, la tradición como punto de partida o el valor de la artesanía son elementos sobre los que ha reflexionado Martín Azúa en su colaboración con la marca. Seguramente, todo un honor para un artista es que, acostumbrado a hacer frente a briefings monstruosos y deadlines “para ayer”, alguien te ofrezca un proyecto como este, tan potencialmente fiel a uno mismo y con tiempo para trabajar en el resultado. “He disfrutado más del proceso”, asegura. “Los diseñadores no sólo trabajamos en hacer los objetos sino en pensar un poco en el porqué del asunto. Yo soy de los que se despistan y, al final, llego a una cosa que es incluso más interesante. De probar cosas y de equivocarse, surgen historias”.

 

SOBRE MARTÍN AZÚA

RETRATO-MARTINAZUA

“No creo que se pueda hacer algo muy innovador sin conocer lo que ya se ha hecho”.

Martín Azúa es un diseñador vasco que, acostumbrado a colaborar con artesanos en sus trabajos, encuentra fundamental la importancia de los pequeños detalles como factor diferenciador entre “algo bueno” y “algo único”. Y estos pequeños detalles son los que “sólo se pueden ver cuando uno se detiene a observarlos con ojos curiosos”, explica. “He encontrado que en la artesanía puedo llegar al principio de las cosas. Eso es lo básico, es el inicio de todo. La artesanía necesita tiempo. En el esparto se ve el esfuerzo, por ejemplo. Cuando ves la alfombra, percibes eso, está ahí.”

3

¿Y por qué esparto? La elección de este material como protagonista de la obra desarrollada por Azúa para crear / sin / prisa no es casualidad. El esparto, además de representar el estilo de vida relajado propio del Mediterráneo y ser un elemento clave en la obra de este diseñador, que ya cuenta con otras piezas de esparto en la colección permanente del Museo del Diseño de Barcelona, es una metáfora perfecta de la dualidad “tiempo-dinero”. El tiempo es oro, dicen. El esparto refleja en sus formas el tiempo que ha sido necesario invertir en la creación de ese objeto. Un concepto de lujo que bien merece ser seguido de cerca.

 

PARAR EN EL BORN

6

La plaza del Born, en Barcelona, fue más que nunca un stop point reglamentario durante el fin de semana del 10 al 12 del pasado mes de febrero. Una alfombra de esparto de cuarenta y cinco metros cuadrados, diseñada por Martín Azúa y elaborada por artesanas de la región de Murcia, cubrió el suelo de la plaza para invitarnos a caminar, sentarnos o tumbarnos sobre ella. Todo un consuelo para aquellos que cruzaban la calle absortos en el frenetismo de una gran ciudad, o exasperados en busca de asiento en alguna de las cafeterías abarrotadas. Y sin duda, toda una demostración de que nunca es demasiado tarde -ni pronto- para parar.

 

TÓMATE UN RESPIRO

7

Si estos parones necesarios, esta interrupción obligatoria de un flujo de “to do’s” que nunca frena por sí solo, pudieran embotellarse, lo harían en botella de vidrio. Y puestos a estirar esta fantasía alegórica, de ser una bebida, serían cerveza, y en concreto Cerveza Alhambra Reserva Roja. Esta nueva cerveza extra de gran intensidad está hecha sin prisa y para disfrutarla de igual manera. De color rojizo y rica en matices, se inspira en las recetas del estilo bock tradicional y las red ale. Es también todo un ejemplo en lo que a minimalismo funcional y creativo se refiere: hacer más con menos. Su elaboración reivindica la nobleza de los materiales humildes como la cebada o el vidrio, que tratados con tiempo y maestría, pueden dar resultados que bien merecen la etiqueta premium. Y también una reinterpretación de la tradición centroeuropea desde el carácter español. No se nos ocurre mejor excusa para parar ni mejor pretexto para “vestirse despacio”.

Cerveza Alhambra Reserva Roja recomienda el consumo Responsable 7.4º

Coméntalo

comentarios