A la espera de una confirmación definitiva, tras multitud de rumores, de nuevos capítulos para la saga Black Mirror -lugar común del ocio crítico (pos)televisivo de nuestros días-, la galería Helga de Álvear, en Madrid, acoge hasta el 10 de marzo un nuevo proyecto del artista californiano Doug Aitken: Black Mirror.
¿Casualidades de este curioso año llamado a terminar con todo? Tal vez, aunque lo cierto es que desde hace algún tiempo la figura del espejo, que desde Narciso ha simbolizado la transparencia de nuestra imagen reflejada, o sea, nuestra identidad, posición exacta en el tiempo y el espacio, ha ido poco a poco empañándose para configurar un cristal negro, opaco. La imagen que te devuelve la pantalla en reposo de tu smartphone u ordenador.
Superficie pulida que nos lanza un sinfín de reflejos proyectados en numerosas direcciones: a veces, al contacto con la luz, imagen nítida, otras, frente a la oscuridad, ausencia, a lo sumo, pedazos. Como nos muestra Aitken por medio de la sempiterna Chloë Sevigny, nuestra vida, por culpa de la tecnología y el progreso se ha convertido en una existencia nómada. “De aquí para allá”, que diría Julio Iglesias. Sin raíces, ni estabilidad. Solos a través de un corredor de habitaciones fantasmas. Incomunicación: el tiempo de las redes sociales.
Merece la pena recordar que para los aztecas, “vecinos” de los mayas, “espejo negro humeante” representaba al Dios responsable del nacimiento del mundo. Y es que este 2012 simboliza la irrupción definitiva de un paisaje nuevo. Tanto las relaciones sociales como nuestra propia identidad se fragmentan en una cascada de imágenes. Negro sobre negro. Más madera para la nueva esquizofrenia. Irreal pero cierto.
BLACK MIRROR
Por Alfredo Aracil
A la espera de una confirmación definitiva, tras multitud de rumores, de nuevos capítulos para la saga Black Mirror -lugar común del ocio crítico (pos)televisivo de nuestros días-, la galería Helga de Álvear, en Madrid, acoge hasta el 10 de marzo un nuevo proyecto del artista californiano Doug Aitken: Black Mirror.
Merece la pena recordar que para los aztecas, “vecinos” de los mayas, “espejo negro humeante” representaba al Dios responsable del nacimiento del mundo. Y es que este 2012 simboliza la irrupción definitiva de un paisaje nuevo. Tanto las relaciones sociales como nuestra propia identidad se fragmentan en una cascada de imágenes. Negro sobre negro. Más madera para la nueva esquizofrenia. Irreal pero cierto.
Black Mirror Barge Performance 2011 from Doug Aitken Workshop on Vimeo.