La expresión, frase o dicho popular que dice (más o menos) que si das una patada salen artistas/creativos/diseñadores/fotógrafos de debajo de las piedras es, ahora, más cierta que nunca.

Dejando a un lado el sempiterno debate en el que se cuestiona el hecho de si por tener una cámara o no ya eres fotógrafo, sí que es cierto que cada día es más difícil discernir quién tiene talento y quién no, quién se desmarca y quién no y quién vale o quién no.
Sin embargo, cuando descubres un fotógrafo centrado en el mundo de la moda, que muestra un gran talento refinado pero también un gran sentido del humor y rezuma sentido del absurdo, merece la pena echarle un vistazo a toda su obra.
Este es el caso del fotógrafo austríaco Bela Borsodi.

Bela Borsodi nació en Austria en 1966 pero ha pasado la mayor parte de su vida en Nueva York. Aunque estudió Bellas Artes y Diseño Gráfico, no fue hasta que sus amigos comenzaron a trabajar en revistas y a fundar las suyas propias que decidió lanzarse a probar suerte en el mundo de la fotografía.
Focalizado en la fotografía de still lifes (naturalezas muertas o bodegones) ha conseguido crear un estilo propio muy marcado en el mundo de la fotografía de moda.
Ha trabajado para firmas como Hermés, Nike, las Galerías Lafayette de París, Uniqlo y ha publicado en revistas como V Magazine, Another Magazine, New York Times Magazine, Elle Italia, Glamour Italia o Esquire.

No sólo por este impresionante currículo merece la pena tener presente su obra, sino también porque ha conseguido fotografiar piezas y hacer editoriales de moda de una forma absurda, transgresora pero siempre con una clase y un refinamiento sorprendente.
Además, si buscáis un referente que combine a la perfección el surrealismo con toques pop como el cómic y mucho color, Bela Borsodi es vuestro fotógrafo.

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