El arte efímero es, quizá, el más hermoso. No sólo por su temporalidad finita sino también porque es capaz de condesar todo lo que quiere transmitir de una forma breve e intensa pero al mismo tiempo especial y única. Por eso nos ha llamado la atención la instalación Behind Locked Doors, de ocho días de duración, creada por los artistas Vasku & Klug, en colaboración con la firma de lámparas o chandeliers, Preciosa. Behind Locked Doors nace con la idea de mostrar a las personas cómo se ven los entornos, su decadencia y su soledad cuando ya no hay hombres en ellos. Por eso, cuando el grupo de personas visitaba esta instalación, con esta idea en la cabeza, libres de prejuicios y de la sensación de que hay alguien observando o se deben seguir unas reglas de decoro, podían indagar en la exposición, tocar las lámparas y ver qué había más allá de las puertas.

Situada en el vestíbulo del palacio de Hofburg, en Viena, desde el 8 al 16 de noviembre las arenas blancas y las lámparas gigantes de cristal decoraban este espacio con una sombría, pero al mismo tiempo elegante y hermosa belleza.
Para su realización se utilizaron 60 toneladas de arena, que después será convertida en cristal para crear otras lámparas, todo esto con el fin de destacar y hacer ver a los visitantes que las lámparas son bellezas ocultas que se pierden en espacios arquitectónicos sublimes y enormes.

 

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