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Portada de su esperado LP de este año.

De entre todas las anomalías que están generando grietas en el desarrollo en replay de la historia del pop, una de las que más ha hecho por dotar de un surtido mayor de grutas inexploradas es Ariel Pink. Desde que a finales de los 90 comenzó a dotar de estética camp ochentera sus primeras grabaciones de corte hipnagógico, el angelino se esmeró en forjar un cosmos de sonidos que parecía provenir de una sesión de ouija escupida por un radio casete de esos que, con la sana intención de fardar, se portaban al hombro. Aquella primera etapa de Ariel Marcus Rosengerg -su verdadero nombre- cuajó al dedillo en “The Doldrums”, seguramente, uno de los discos más infravalorados de la década pasada. Ya en la portada de ese álbum, nuestro personaje jugaba a la confusión. No en vano, su presencia en la misma colaría como un secundario de esas películas de estética feísta con las que Sam Peckimpah se hizo un nombre hace medio siglo. Lo que se podía escuchar entre los surcos se materializaba en una especie de gran recorrido fantasmagórico por una radiofórmula alternativa de los años 70 y 80. Su concepción lo-fi del soft-rock, dream pop y la psicodelia reflejaron las aristas de un culo inquieto con necesidades netamente transgresoras dentro de los mismos circuitos independientes.

Ariel Pink, año 2010.
Ariel Pink, año 2010.

Tras “The Doldrums”, Ariel Pink siguió jugando al despiste mediante una colección de grabaciones a cada cual más underground, representada en directo mediante actuaciones con bases pregrabadas en plan karaoke. Su carrera necesitaba un golpe de timón que le guiara hacia su sueño interno: convertirse en la versión glam de John Waters y abrir una falla entre las placas mainstream. El primero de estos propósitos lo alcanzó con su desternillante parodia de la vida del ligón playero californiano en el vídeo realizado para Only in my Dreams. En el mismo, se impone el descarado tinte violeta de Ariel Pink y su imagen casual punk.

“Mature Themes”, su álbum de 2012, es donde está incluido este corte, un LP que suena como si Frank Zappa and the Mothers of Invention se dedicaran a reconstruir los grandes éxitos de Fleetwood Mac. En su anterior trabajo, “Before Today”, el primero con una banda de apoyo, volvía a descolocar desde la cubierta del álbum, uno en el que Ariel se transfiguraba dentro de los parámetros visuales del punk CBGB neoyorquino de finales de los 70. A su manera, claro está.

Ariel Pink en el vídeo de Put Your Number in my Phone.
Ariel Pink en el vídeo de Put Your Number in my Phone.

Ya en “Pom Pom”, la mutación escogida tuvo como última estampa su imagen inolvidable con trenzas bajo sombrero vaquero color verde. Asimismo, su chaquetón de pelo, cadenas punk y zapatones posapocalípticos son la misma entrada hacia la retina del gusto por los contrastes imposibles que siempre ha cultivado un Ariel Pink tan estrafalariamente kitsch como inclasificable en cada uno de sus movimientos. Como Another Weekend, su primer single en tres años, adelanto del que, seguro, será una nueva piedra de toque dentro del anquilosado panorama pop actual.

“Dedicated to Bobby Jameson”, el nuevo LP de Ariel Pink,
será publicado el 15 de septiembre por Mexican Summer.

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