A Aitor y Gorka López Antxia no solo los unen lazos de sangre: hasta donde alcanza su recuerdo, la exploración de aquello que les rodea y la incesante búsqueda de canales para la autoexpresión ya estaba presente en sus compartidas tropelías infantiles. Desechada la vía verbal, los hermanos más pujantes de la emergente escena de la moda vasca compensan su laconismo con una propuesta tan vigorosa como ambivalente: clásicos college/street como la sudadera oversize, la franja tricolor, el tote–bag o la gabardina–batín se aparean con largas faldas de encaje, sisas amplias y Mary-Janes de taconazo. Códigos permeables y renovados para pisar fuerte sobre el asfalto este otoño.

¿Cómo definiríais vuestra identidad como diseñadores?
Nos gusta el equilibrio entre originalidad y sencillez, novedad y sobriedad. En cambio, el exceso y el “más es más” nos irrita.

Manhattan, vuestra colección para este Otoño/Invierno, apunta una inclinación a la combinación de prendas casual y todoterreno con otras de vestir típicamente lady. ¿Es vuestro alegato contra la uniformidad de estilo?
La contraposición de más de un estilo es algo con lo que disfrutamos actualmente, es crear una fusión entre el cero y el cien. Por ejemplo, hicimos un vestido de novia de inspiración “sport” combinado con zapatos planos. Es algo que a la mayoría le resulta drástico, pero nosotros apostamos por ello.

A priori, trabajar a dúo parece más complicado a la hora de tomar decisiones. ¿Tenéis roles diferentes o abarcáis ambos todos los campos? ¿Creéis que vuestra genética compartida ha acentuado vuestra afinidad?
Somos en parte diferentes, pero eso es genial. Lo que uno no tiene, lo aporta el otro. Al comprobarlo, el resultado nos pareció fascinante y por eso decidimos trabajar juntos.

El uso de atributos típicos de la camisería masculina, como el piqué, las rayas verticales y el corte sartorial en prendas desestructuradas y totalmente ajenas a la sastrería, (vestidos y faldas) me ha recordado a los últimos desfiles de Alexander Wang y, cómo no, a legendarias prendas de Comme des Garçons. ¿Qué opináis del trabajo de ambos?
Tienen estilos muy diferentes. Alexander Wang marca tendencia cada temporada y sin ninguna duda podrá llegar a donde quiera. Comme des Garçons es pura poesía, y sus clientes saben muy bien por qué les gusta.

Al margen de vuestra individualidad, parecéis receptivos a las tendencias, caso del crop top y la visera deluxe. ¿La moda inspira a la moda?
Creemos que saber analizar las tendencias es fundamental para un joven diseñador, sobre todo para alcanzar una mayor proyección. Observamos lo que hay fuera y lo llevamos a nuestro terreno. Es una buena forma de aprender a incorporarse al mundo de la moda.

¿Cómo abordáis el proceso creativo de cada colección?
Partimos de una inspiración para poner en común ideas, estilos, tejidos… Las prendas las confeccionamos nosotros, es el único aspecto en que nos repartimos las tareas.

Aunque breve, vuestra trayectoria está siendo intensa: habéis sido premiados en Getxo Moda, Bilbao International Art&Fashion y fichaje estrella en la primera edición de La Encartada. ¿Cuál es vuestro gancho?
Puede que el haber realizado una colección de éxito en nuestra etapa de estudiantes, con 19 y 23 años, haya dado que hablar.

Sois la punta del iceberg de un colectivo en alza, el del diseño vasco. ¿Creéis que existe un patrón común en cuanto a su estilo o la metodología?
Lo que hemos observado es que, en general, los jóvenes diseñadores vascos se pasan de originales. Hay talento, pero una buena educación de moda empieza por conocer bien las bases.

¿Cuáles son vuestros diseñadores favoritos? ¿Y vuestros referentes artísticos?
Sin duda, Stella McCartney: además de sus diseños, su política medioambiental es admirable. Raf Simons es fuente inagotable de creatividad, pasión y buen gusto. Nuestros referentes artísticos son mujeres, musas, digamos. Debbie Harry, Lana del Rey o Maria Callas.

¿Cuáles serán vuestros próximos pasos?
Nunca se sabe dónde ni cómo puedes acabar. Yo (Aitor) voy a estudiar sastrería en Madrid, y Gorka realizará un curso en la Central Saint Martins de Londres. También tenemos pendiente una temporada de prácticas con Miriam Ocáriz. ¡Hace tan sólo unos meses ni siquiera lo habríamos imaginado!

Coméntalo

comentarios