A cambio de nada. Daniel Guzmán. España, 2015. Comedia dramática
Estreno 8 de mayo

 

CUANDO LA AMISTAD ES GRATIS

¿Es posible dar sin pedir nada a cambio? Daniel Guzmán, joven actor español curtido en la ficción televisiva, no alberga duda alguna de que así es. Por eso ha invertido casi una década de su vida en materializar tan idealista consideración con un engranaje óptimo de las piezas que tenía entre manos: presentar la mejor propuesta posible a los productores, escribir y pulir el guión y, palabras mayores, operar el salto a la dirección en su opera prima. El resultado de todo ello es A cambio de nada, elocuente título en el que el joven director ha volcado no pocos elementos autobiográficos, convenientemente tamizados, eso sí, por las exigencias de la ficción narrativa. Con un estado de mente universal, los avatares de la adolescencia, como motor de la historia, Guzmán sumerge a Darío en una aventura iniciática que arranca como resultado de una maniobra de escapismo ante una crisis triple: la de la pubertad, en la que el ser humano sufre la colisión entre la emancipación mental y la imposible emancipación material e individual; familiar, resultante del contaminado matrimonio de sus padres y la instrumentalización de su persona en una separación de todo menos amistosa; y académica, a raíz de su expulsión de la escuela, lo que le llevará a ganarse el pan en el taller de un viejo delincuente en plena reinserción. Un camino en el que le secunda su amigo Luismi, infatigable compañero de correrías con el que, además de la amistad incondicional del título, compartirá trapicheos, paseos en moto, fantasías de voyeur y rebeldía ante la autoridad que amenaza su ingenua ilusión de libertad. Una historia llana y sin rimbombancias en la que la lealtad cotiza a precio de oro.

Quién: Daniel Guzmán, uno de los rostros más reconocibles del prime-time televisivo gracias a sitcoms como Aquí no hay quien viva o La familia Mata, que se sitúa por primera vez tras la cámara en un largometraje después de más de 20 años ante ella. Los debutantes Miguel Herrán y Antonio Bachiller, savia nueva para nuestro cine, y el veterano Luis Tosar como secundario de relumbrón.
Qué: Una historia de amistad, honestidad y sueños compartidos en la siempre difícil transición de la adolescencia.
Dónde: En un barrio periférico de Madrid.
Cuándo: Presente continuo.
Por qué: Por su exaltación de la lealtad y el honor en el limitado alcance de nuestra cotidianeidad.

 

TRÁILER

Posología: Psicólogos juveniles, pedagogos en ciernes y todo aquel que piense que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Contraindicaciones: Partidarios del castigo y la mano dura como único modo de inculcar disciplina.
Efectos secundarios: Una inevitable nostalgia.
Véase también: Sueños, cortometraje que supuso la seminal incursión de Guzmán en la dirección e inconsciente prólogo de lo que cuenta en su primer largo.
Pedigrí: Biznaga de Oro a la Mejor Película, Biznagas de Plata a la Mejor Dirección y el Mejor Actor de Reparto y Premio Especial de la Crítica en el Festival de cine de Málaga.

 

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