Las barberías están de moda. El arte del grooming ha vuelto a extenderse en los últimos años, y cada vez es más frecuente encontrar uno de estos llamativos locales en el centro de las ciudades. Si un día paseas por la londinense Hackney Road, es muy posible que tus ojos acaben hipnóticamente clavados en la vitrina de Rocket Barber Shop. Si ves que, sobre tu rostro reflejado en el cristal, sobresale un solo pelo fuera de lugar, ni te lo pienses. No podrías estar en mejores manos.

Neil Scothon es el responsable de que en la puerta de su barbería sea frecuente encontrar más de un cliente haciendo cola. Neil abrió la Rocket Barber Shop hace algo más de tres años junto a su socio Stephen Murphy, y desde entonces no han hecho más que sumar éxitos. Jamás dudaron que Londres sería el lugar idóneo para emprender este proyecto. El dinamismo y la creatividad que desprende cada rincón de la ciudad les convencieron para llevar a cabo una idea disparatada con la que llevaban soñando algún tiempo: una barbería especializada en tupés y barbas inspiradas en la época dorada del rock and roll.

“La idea era algo disparatada y sabíamos que aquí tendría una buena acogida porque la gente es receptiva a lo que sea un poco diferente”, asegura Neil. Para él, la mentalidad abierta de la capital inglesa es un factor clave para comprender el éxito de su negocio. Londres supera su imaginación, le hace sentir vivo, no obsesionarse con el futuro y vivir el momento. “Aunque suene un poco cursi, es algo importante para mí”, afirma. Tras su tupé fifties, su barba impecable y sus tatuajes se encuentra el corazón de todo un auténtico London lover. Pasión que comparte con Beefeater, marca que desde siempre ha captado a la perfección la esencia londinense para trasladarla a nuestra copa.

Sin embargo, Rocket no es la única obsesión de Neil en Londres. Escuchar blues en los bares del Soho, disfrutar de la música en vivo de Camden, visitar mercadillos en busca de un disco de los Rolling, perderse por las galerías de arte de Vyner Street, comer en la calle los domingos en uno de los puestos de Brick Lane o tomarse un Tom Collins en una coctelería con encanto son otras de las aficiones de Neil. “Londres es un sitio que nunca me aburre”, dice este chico de Nottingham que jamás se cansará de contemplar el London Bridge desde cualquiera de sus ángulos. Este es el London de Neil Scothon. Un London que rezuma rockabilly, Elvis y James Dean. Un London tan fascinante como el que nos muestra Beefeater. ¿Cuál es tu London?

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