Desde que en el mundo del cómic entró la definición de novela gráfica, la aceptación del arte de la viñeta ha llevado a figuras como Osamu Tezuka o Will Eisner a ser considerados a la altura de los grandes novelistas del siglo XX. Precisamente, son estos dos tótems de la historia gráfica parte de las recomendaciones que os señalamos para todo el que quiera confeccionar una lista de lo más jugosa para esta fecha tan especial que es el día del libro. Las otras recomendaciones van de otras figuras ineludibles, como el tándem formado por Muñoz y Sampayo, a confirmaciones de la talla de Lucas Varela y David Sánchez. Todo un trasiego intergeneracional al que no hay que perder la pista en ningún momento.

Will Eisner
Will Eisner

 

LUCAS VARELA: “EL DÍA MÁS LARGO DEL FUTURO”

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El nuevo cómic de este fabuloso autor argentino se mueve entre el estilo del gran José Domingo y el arte de la pantomima del Jacques Tati más pop y crítico con las derivas posmodernistas. Cómo no, tal reflejo de ambos genios del humor origina que esta nueva entrega de Lucas Varela carezca de bocadillos en sus viñetas. ¿Para qué? La síntesis de la expresión aquí condensada nos lleva hacia un mundo futuro, insensibilizado, para el que, lógicamente, sobran las palabras y los diálogos. Él nos lo cuenta desde un prisma humorístico, aunque, ya se sabe, la comedia puede llegar a ser la claraboya distorsionada de los horrores menos tangibles…

 

DAVID SÁNCHEZ: “UN MILLÓN DE AÑOS”

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A cada cómic nuevo de David Sánchez, la influencia del último Charles Burns se va diluyendo de forma progresiva. Los lazos con el absurdo, las tendencias post-apocalípticas y lo grotesco como reflejo del alma siguen aquí presentes, pero desde una mirada cada vez más autónoma. Porque con Sánchez ya no se distingue entre humor, terror o alucinógeno. La particularidad de su inquietante trazo echa anclas hasta el fondo de unos personajes que parecen haberse escapado de una dimensión donde lo místico, la religión y lo sci-fi se retroalimentan en un único sentido. Sencillamente único.

 

MUÑOZ Y SAMPAYO: “ALACK SINNER”

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Desde hace años, este par de autores argentinos se aliaron en pos de encontrar un meridiano estilístico ideal para conformar a un rara avis fabuloso del noir. El resultado de este maridaje fue Alack Sinner, el detective más ambiguo –y simple y directo al mismo tiempo- que se haya dado jamás. Al carrusel de emociones generadas por esta creación, hay que sumar el de una atmósfera única, imbuida dentro de un blanco y negro resuelto entre líneas de garbo inquieto, representando la acción en cada gesto, silencio o acción brutal. Sin duda, una de las referencias básicas para todo amante de la serie negra, pero también de los cómics que dejan un poso inalterable en la memoria. Incluso más que el Sin City de Frank Miller.

 

OSAMU TEZUKA: “AYAKO”, VOL. 1 Y 2

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Que Osamu Tezuka es el dios del manga ya es más que sabido, lo que resulta aún más interesante es la reciente avalancha de sus obras pertenecientes a su etapa más crítica y oscura. Una que desarrolló de manera encomiable en clásicos a reivindicar como Alabaster, La canción de Apolo o Bárbara. Para esta ocasión, la recomendación es Ayako, cuyo segundo -y volumen final- ha sido publicado recientemente. Para esta nueva incursión en las entrañas del Tezuka más brutal, el genio japonés reinventa el concepto telenovelesco bajo una percepción donde nada está relatado para buscar emociones en cartón-piedra. Y eso ya es una hazaña del que, por otro lado, supo mejor que nadie trasladar los preceptos trágicos shakespearianos dentro de la forma de vida nipona. Y, en este sentido, Ayako es uno de sus logros más plausibles.

 

WILL EISNER: “VIDA EN OTRO PLANETA”

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El reciente centenario del nacimiento de este D.W. Griffith de la viñeta me ha servido como excusa para rescatar del olvido la que, para un servidor, es su obra más redonda. Sí, incluso más que clásicos como La avenida Dropsie o Contrato con Dios. En esta fábula sobre el paso de la sociedad a una estirpe sectaria y de escapismo de los defectos de la raza humana, Eisner ofrece su trabajo gráfico más dinámico. Una suerte de meta-thriller filosófico de ciencia ficción para el que cada viñeta aporta un giro, reflexión o sentencia. Entre sus 144 páginas, asistimos a la explosión creativa de un autor inimitable en el cenit de su inspiración y ambiciones. Y eso que hacía décadas que había dado carpetazo a Spirit, el cómic más influyente de la historia del cómic.

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